No es que el fin de semana haya sido una salvajada, pero uno llega a la noche del domingo muy cansado.
Al final, la fiesta que se esperaba en una playa artificial en lo alto de un edificio no tuvo lugar....la maldita lluvia, pero lo cambiamos por unas cervezas en un bar montado en una gasolinera y por una discoteca que mezcla un pequeño escenario con música en vivo (versiones mal cantadas de clásicos populares), un billar donde un thai se esforzaba por no meter la bola de ninguna manera, y una sala donde la gente baila desbocada y busca carnaza. Las thais, un "novio" occidental del que aprovecharse y molar; los thais, evitar que las thais caigan en manos extranjeras; las occidentales, desbocarse porque no se comen un colín; y los occidentales asisten abrumados a lo que aparece en la noche...es tremendo.
Básicamente esto consiste en que ellas, las thais, buscan un amante-novio occidental al que suponen rico para que las invite a cenar, a las copas, pague la ortodoncia del primo o la gotera del vecino. Intentarán convencerte de que es amor verdadero, pero es mentira, sólo buscan dinero, ni siquiera cariño.
Visto esto, y amanecidos el sábado a las 5 de la tarde (todo sea dicho), el mejor plan posible era buscar un super por el barrio y hacer la compra, pero no es fácil, y, sobre todo, no es barato. Aquí lo barato es comer en la calle, de puesto callejero o restaurante. Esto merece un punto y a parte. La comida, especiada, picante, está realmente buena. Arroz, nuddles, pollo, cerdo, sopas, verdura, tiene poca variedad, pero todo es apetecible. Escorpiones, penes de tigres, sapos y demás aún no los he encontrado, pero yo sigo con la mosca detrás de la oreja, me apetece probarlos.
El domingo lo dedicamos a socializarnos entre nosotros y decidir qué camino tomar, pero complementado con un parque lleno de varanos y gente haciendo aerobic y unas cervezas en un mexicano. Acabamos bailando la cucaracha y disfrazados con sombreros mexicanos....guiri en país extraño...
Un beso y hasta la próxima
Al final, la fiesta que se esperaba en una playa artificial en lo alto de un edificio no tuvo lugar....la maldita lluvia, pero lo cambiamos por unas cervezas en un bar montado en una gasolinera y por una discoteca que mezcla un pequeño escenario con música en vivo (versiones mal cantadas de clásicos populares), un billar donde un thai se esforzaba por no meter la bola de ninguna manera, y una sala donde la gente baila desbocada y busca carnaza. Las thais, un "novio" occidental del que aprovecharse y molar; los thais, evitar que las thais caigan en manos extranjeras; las occidentales, desbocarse porque no se comen un colín; y los occidentales asisten abrumados a lo que aparece en la noche...es tremendo.
Básicamente esto consiste en que ellas, las thais, buscan un amante-novio occidental al que suponen rico para que las invite a cenar, a las copas, pague la ortodoncia del primo o la gotera del vecino. Intentarán convencerte de que es amor verdadero, pero es mentira, sólo buscan dinero, ni siquiera cariño.
Visto esto, y amanecidos el sábado a las 5 de la tarde (todo sea dicho), el mejor plan posible era buscar un super por el barrio y hacer la compra, pero no es fácil, y, sobre todo, no es barato. Aquí lo barato es comer en la calle, de puesto callejero o restaurante. Esto merece un punto y a parte. La comida, especiada, picante, está realmente buena. Arroz, nuddles, pollo, cerdo, sopas, verdura, tiene poca variedad, pero todo es apetecible. Escorpiones, penes de tigres, sapos y demás aún no los he encontrado, pero yo sigo con la mosca detrás de la oreja, me apetece probarlos.
El domingo lo dedicamos a socializarnos entre nosotros y decidir qué camino tomar, pero complementado con un parque lleno de varanos y gente haciendo aerobic y unas cervezas en un mexicano. Acabamos bailando la cucaracha y disfrazados con sombreros mexicanos....guiri en país extraño...
Un beso y hasta la próxima
2 comentarios:
PItaaaaaaaa!!!
¡Quiero fotossss!
¡¡Qué corte de pelo!!
Besos
Beu
Ya decía yo que lo de la playa sonaba demasiado bien ;-) Un abrazo!!
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