viernes, 24 de octubre de 2008

Seguimos vivos

Tengo la sensacion de que no han pasado mas que un par de dias desde la ultima vez que escribi, pero hace ya una semana. Y una semana en Tailandia da para mucho, o para poco si lo que tienes encima es el monzon.

Desde mi ultimo post contando nuestra aventura selvatica, hemos pasado de la playa al rio Kwai previo paso por Bangkok. Un par de dias en una playa perdida de la mano de dios, lloviendo a mares, con un sapo (literalmente) apostado en mi bungalow en mitad de la jungla para evitar los mosquitos, un interminable viaje de 16 horas en barco y autobus desde Phi Phi, al sur del pais, hasta Bangkok, una noche de fiesta para relajar los animos despues de 15 dias de trabajo sin descanso y hoy, vuelta al curro con un viaje a la frontera birmana, para pasear por las vias del puente sobre el rio Kwai.

Probablemenbte podria contar muchas cosas, pero en realidad, no ha pasado nada digno de mencion. Los dias de curro en la playa fueron una pequegna desilusion, porque llovia casi sin descanso y, aunque hemos podido traernos algo, no sabemos si va a servir de mucho. Asi que viendo el percal, decidimos cambiar el concepto "video de playas de Tailandia" por el concepto "video de Tailandia". Y en eso estamos.

Cuando os pueda dar un poquito mas de envidia, os la dare. Un beso

viernes, 17 de octubre de 2008

Jungla, sudor y barro

Cuenta Cesar Perez la historia del dia que estuvo a punto de matarse al bajar rodando una ladera nevada y quedarse suspendido en lo alto de una cola de caballo. A esa historia legendaria le ha salido competencia. Y yo mismo soy el protagonista. Esta magnana, en la jungla malaya, estuve a punto de despegnarme, pero vayamos por partes.
En viajes de este tipo, compartiendo habitaciones en guest houses a veces infames, a veces magnificas, cada dia suele haber alguien que no acaba de dormir bien. En este desenfrenado viaje a lo largo de Malasia, ese papel nos toca habitualmente a Jesus o a mi. Dani es el que duerme a pierna suelta. Pues bien, en Father's House, en Tanah Rata, hemos hecho pleno de dormir fatal sobre unos camastros de muelles en una habitacion helada. Claro que, a 2000 metros de altura y con el monzon descargando sobre ti, lo raro hubiera sido pasar calor. En cualquier caso, salvando el detalle de los camastros (ocupan desde hoy un destacado lugar en el ranking de lugares incomodos), Father's House tiene su encanto. Al pie de la selva y entre los barracones que sirven de dormitorio, vimos una puesta de sol de pelicula. Y alli, perdido de la mano del diablo, en medio de la nada, conocimos a Antonio, un tester de videojuegos y jugador de poker online que ha pasado una temporada por Malasia. El fue quien nos advirtio cuando le contamos nuestros planes de vagar por la selva..."Tened cuidado". Pero no le hicimos mucho caso.
La magnana comenzo con un desayuno continental de esos que hacen aficion para borrar las marcas de muelles. Una buena racion de proteinas e hidratos de carbono para empezar bien el dia. Armados con nuestra camara, el tripode, el micro y una botella de agua, marchamos a enfrentarnos con la jungla. Un paseito por la naturaleza, aire fresco, agua...un dia de campo. Pues no, la jungla es tracionera.
Tras conseguir los planos que queriamos, seguimos el sendero para encontrarnos con nuestro taxi y seguir la ruta hacia las plantaciones de te. Pero el sendero se fue estrechando, los arboles caidos dificultaban el avance, la jungla se tupia cada vez mas sobre el camino (a ratos no sabias si seguias el sendero o tu instinto), y el terreno se fue haciendo mas y mas resbaladizo. Con las botas hundidas en el barro y cargados con todo el equipo, era cuestion de tiempo que pasara algo. Y paso.
Jesus estuvo un par de veces a punto de irse al suelo, y yo hice tambien un par de tentativas, pero a la tercera fue la vencida y al fin perdi pie, resbalando por la ladera, sin apoyo para subir y agarrado como podia a una rama. Lleno de barro, cansado e intentando mantener las gafas sobre la nariz, todo parecia perdido, pero...en un derroche de coraje, Jesus, agarrandose a una plantita, alargo la mano y me ayudo a subir...
Y ahora escribo desde Penang, una isla al norte de Malasia, todo lo anterior es cierto, no es producto de alucionaciones por el calor ni nada extragno. Pero de esta isla ya os hablare cuando descubra que hacemos aqui
Un beso

miércoles, 15 de octubre de 2008

Los restos del monzon

Desde Singapur y mi ultima entrada han pasado ya unos dias, y en este tiempo hemos cambiado de pais, de sensaciones, del primer al tercer mundo, y de lo idilico a lo caotico. Pero vayamos por partes.
Si Singapur fue un oasis de tranquilidad y civilizacion, la vuelta a Malasia, y en concreto Kuala Lumpur, ha sido un recordatorio de que esto es Asia y aqui nada se hace pensando en el ciudadano. Aunque entre Singapur y Kuala haya estado Melaka, antigua capital de Malasia, que fue un pequegno remanso de tranquilidad, tomar aire antes de llegar a Kuala.
Melaka es una ciudad que combina el orgullo de un pasado plagado de historia con el de un futuro prospero, al menos eso esperan despues de entrar en el grupo de Ciudades Patrimonio de la Humanidad. Fue la cabeza de un fuerte sultanato en el siglo XIV y XV, importante colonia portuguesa, holandesa y britanica. Y de todo esto tiene sus restos para enganchar al turista.
Pero despues de ahi...el caos de Kuala...La llegada ya fue para enmarcar. El autobus nos dejo a unos cientos de metros de la estacion, que recorrimos bajo el sol para, una vez dentro, ser asaltados por bandadas de gorriones, o lo que es lo mismo, malayos intentando venderte la moto o el taxi, o lo que sea, que llega un momento que desconectas y no haces caso de nada.
El transporte publico...un caos, como todo aqui. Hay al menos dos tipos de trenes ligeros, el MRT y el LRT. Los intercambios de linea no son dentro del mismo sistema, esto es....coges el MRT y el transbordo lo haces al LRT...dos billetes, tres o cuatro ringuings por cabeza. Y eso es un ejemplo. Pero la ciudad hace honor a este caos que encontramos de inicio, porque todo lo demas es igual. Sucio, descolorido, una ciudad pensada para el negocio, los taxistas intentan, por supuesto, timarte...un poco de todo.
Pero se te pasa el cabreo cuando llegas al pie de las Petronas y las ves iluminadas de noche. Un espectaculo, quiza el mas grande de todo este viaje. Por encima de Singapur. Una autentica pasada. No solo son enormes, no solo se pierde la vista, no solo las tapan las nubes, es que te superan, te impresionan, te hacen sentir pequegno. Y si las ves desde la torre de comunicaciones de la ciudad, que te sube a 270 metros (es la cuarta mas alta del mundo con 441m), ni te cuento. Porque las ves elevarse por encima de toda la ciudad, emerger entre las nubes, iluminarse de nuevo...
Y ahora, como ayer, llueve. Deben ser los restos del monzon o una tormenta de verano. Pero cae la de dios. Anoche no paro de llover, y aunque ha amanecido suave, ahora es un infierno de agua y relampagos...Aunque eso no nos hara desistir de salir a cenar.
Un beso a todos

domingo, 12 de octubre de 2008

En la ciudad de los leones

Desde que era un crio, cuando escuchaba nombrar Singapur pensaba en un lugar exotico, en novelas de aventuras o peliculas de piratas. Despues de dos dias aqui (ademas de seguir intentando poner acentos con un teclado anglofono), ya se que esto no es un nido de piratas, no es tan exotico como me lo imaginaba, pero cada dia puede ser una aventura.
Haremos un poquito de historia. La isla era un pantano infecto que ya en el siglo XIV fue bautizada Singapura (tierra de los leones en sanscrito) por un principe malayo. En 1819, un ingles, un tal sir Thomas Stamford Raffles tomo el control de la ciudad en nombre de Inglaterra para hacer frente al dominio comercial holandes en la zona....Y hasta hoy...que el pantano infecto es una isla llena de rascacielos que no para de crecer.
Pero todo lleva su tiempo, asi que antes de ir a Singapur, hicimos noche en Johor Bahru, una ciudad fronteriza, llena de tipos fronterizos entre la locura, la esquizofrenia, la pirateria y la tunanteria. Un poco de todo. Dormimos en un hotel que olia a submarino, que parecia un submarino, pero que estaba en un sexto piso. La ciudad...un caos mediterraneo en pleno sudeste asiatico. La zona centro (por decir algo) era como el casco viejo de cualquier ciudad en la que los arabes hayan tenido presencia. Sera que el Islam une no solo almas, sino tambien trazados urbanos. A mi me parecia Cartagena; a Dani y a Jesus, Alejandria.
Tras la primera aventura malaya, cruzamos la frontera con Singapur, un puente de kilometro y medio que une la peninsula con la isla. Y de pronto....abandonamos el Segundo Mundo para entrar en el reino de la tecnologia y de los leones (esto ultimo segun su nombre y segun una estatua que tienen en la bahia y que lanza agua al mar).
Singapur es un oasis de civilizacion dentro de esta voragine que estamos viviendo. Una ciudad sorprendente, en la que se combinan elementos orientales con occidentales. Tiene el sabor de la India o de China, plasmado en Little India y Chinatown (que son como todos los Little India y Chinatowns del mundo...un collage de colores y olores), unido al neoclasicismo ingles (el antiguo Parlamento y el City Hall) y la extravagancia de la nueva arquitectura (un platillo volante obra de Norman Foster o un Armadillo enorme que hace la vez de teatro).
El resto de la ciudad...rascacielos, rio, locuras, una pequegna ciudad de bares y salas de fiesta junto al rio. Compras, nanotecnologia, skyline, skytrain, comida en la calle. Un poco de todo, a buen precio y con una sonrisa en la boca. Aceras anchas, grandes avenidas, parques, mezquitas y templos budistas, grandes centros comerciales. Y, por vez primera, la sensacion de estar en tierra conocida y en un lugar en el que, como dice Jesus, no importaria venirse a vivir una temporada.
Magnana viajamos hacia Melaca, en Malasia. No se que nos deparara, pero ya os contare. Un beso a todos

martes, 7 de octubre de 2008

Todo sigue su curso

No ganó nuestro favorito, ni la única mujer que concurría, sino que reeligieron al gobernador que ya tenían. Si eso es bueno o malo, no tengo ni idea. Lo que sé es que nos quedamos sin celebrar nada. Y aquí tampoco es que celebren mucho, porque ha sido pasar el período electoral, y volver los disturbios a la zona del parlamento, con 65 heridos y un coche bomba incluido. Nosotros, ni nos hemos enterado. En nuestro barrio está todo en calma, no se nota nada, los disturbios están al otro lado de la ciudad, así que bueno, por si acaso alguien se preocupaba, que reine la tranquilidad.

No es que tenga mucho que contar, pero por si acaso es la última entrada en un tiempo considerable, os pongo al día. El jueves vamos a dejar bien encauzado el documental de los canarios, y el viernes volamos a Malasia. Pasaremos esa noche en Johor Baharu, que es una ciudad a 2 kilómetros de Singapur, a donde pasaremos el sábado por la mañana para pasar el fin de semana. Y el lunes, vuelta a Malasia. Malaca, Kuala Lumpur, Georgetown, y luego...pues Phuket, de nuevo en Tailandia, a hacer vídeos de playas, que será relajadito y seguro que nos viene bien para encarar con fuerzas Camboya y Laos, pero esa es otra historia. Ese el el plan para los próximos diez o doce días.

Así que nada, por unos días supongo que me despido, aunque veré que puedo hacer, para ir contando con cuentagotas las aventuras de Atila en el sur de Asia.

Un abrazo

sábado, 4 de octubre de 2008

Jornada de reflexión

Hoy domingo son las elecciones a gobernador de Bangkok. No tengo ni idea de quien es cada candidato ni de qué promete cada uno. Pero mi voto es para el número 8. No sé quién es, ni lo que promete, pero quien le haya dirigido la campaña es un pequeño genio. Sus carteles parecen pósters de una película de gansters. El tipo con unos prismáticos, el tipo en claro-oscuro con cara de malo, el tipo dispuesto a entrar en acción como si fuera Sam Spade...

Ayer fue la jornada de reflexión, y no sólo reflexionan de día, sino que también lo hacen de noche, obligándote a ti a reflexionar con ellos. Lo más curioso de esta jornada es que no venden alcohol a lo largo de todo el día para que los thais reflexionen bien, aunque aquí también hay picaresca y algunos se lo saltan vendiendo cerveza en vasos de papel. Anoche la zona de bares que visitamos estaba medio desierta. Creo que es la primera vez que veo una calle de Bangkok tan vacía.

No sé quien ganará, pero lo seguiré atentamente. Espero que sea el número 8. O la 7, la única mujer que se presenta. Si gana el 8...buscaremos un bar para celebrarlo

Rodillazo en las costillas

O lo que es lo mismo, el golpe más repetido en un combate de Muay Thai. Después de dudas, dimes y diretes y que se yo cuántas cavilaciones más y cambios de planes, al fin hemos empezado nuestro documental sobre un luchador español de muay thai.

No voy a aburriros con detalles del proyecto, ya lo veréis, espero, en unos meses. Pero sí os voy a contar el comienzo. La película necesitaba de una secuencia con nuestros protagonistas como espectadores en un combate de muay thai, así que allí nos fuimos, con ellos, con la cámara, y sin saber muy bien que nos encontraríamos allí.

Para quien no haya visto muay thai en su vida, que supongo que sois muchos, es un arte marcial centenaria que tiene su origen en una técnica de combate cuerpo a cuerpo del ejército del antiguo Reino de Siam. Obviamente, su adaptación como deporte no es igual, pero sí que conserva cosas, empezando por el ritual guerrero que los luchadores efectúan antes de empezar el combate y muchas de las llaves o golpes que dan. A primera vista, se parece al boxeo pero son válidas las patadas, los codazos...bueno, unas cuantas cosas que duelen.

El estadio al que fuimos es uno de los dos principales de Bangkok, y el ambiente en la calle era más que peculiar. Apuestas, venta de comida, nerviosismo, no en vano es el deporte nacional. La velada se suponía que era muy buena, pues entre otros combates, luchaba uno de las grandes estrellas de los últimos años, aunque ya está acabando su carrera. Pero vuelvo al estadio. Nosotros estábamos en primera fila, entre falangs (extranjeros) y a dos metros del ring, pero lo interesante se cocía en el ring y en las gradas. Separadas por verjas metálicas hasta el techo, el griterío es enorme, la gente cruza apuestas, animan o increpan a su luchador preferido, todo acompañado por una banda que va tocando la música tradicional, que se acelera a medida que van pasando los minutos y se acerca el final del combate. Luces mortecinas. No dista mucho de lo que me imaginaba, pero no por ello es menos impactante.

El primer combate, unos niños, golpes poco estilizados, no muy certeros. Que unos niños participen de esto me parece indigno, pero...es el deporte nacional, aunque sea una barbaridad, y aquí lo practican como en España los chavales juegan al fútbol. A medida que pasaban los combates iban apareciendo gente más profesional, más experimentada, y los combates se endurecían. Combate con KO, noqueado en toda regla. Combate que acaba porque a un luchador le parten la cara literalmente de un codazo. Combate que acaba porque un certero puñetazo en el estómago deja al contrincante sin poder respirar en el suelo...

Como no estábamos allí ociando sino que estábamos trabajando y rodando, conseguimos entrar al vestuario para celebrar la victoria de un amigo de nuestros luchadores españoles. Eso es otro mundo. Aún más sórdido que el propio estadio. Olor a vaselina y a sudor, gritos, abrazos y alegrías, decepciones. Fotos con el campeón. Como experiencia, bien, aunque no la repetiría si no fuera por obligación.

Aunque esta entrada hable de muay thai, en realidad habla de trabajo, así que voy a contar nuestros planes más inmediatos, si no cambian otra vez. Llevamos una semana con cierta inquietud porque estamos teniendo algunos problemas. Por lo pronto, hemos descartado Vietnam porque para que nos dieran los permisos para rodar nos pedían aceptar unas condiciones inaceptables, así que...lamentándolo mucho, porque era lo que más me apetecía de esta aventura, adiós Vietnam.

No sé si saldremos ganando con el cambio, pero lo vamos a sustituir por Malasia y Singapur. No es seguro aún, más que nada porque ya hemos cambiado el orden de los viajes y las fechas cincuenta veces, pero en principio, y si nada cambia estos días, el sábado que viene volaremos a Kuala Lumpur, pasaremos allí 3 o 4 días y bajaremos a Singapur un par de días. Y después, camino de vuelta a Bangkok por tierra pasando por las playas de Phuket y más tarde Camboya, pero esa es otra historia que ya os contaré.

Un abrazo