domingo, 12 de octubre de 2008

En la ciudad de los leones

Desde que era un crio, cuando escuchaba nombrar Singapur pensaba en un lugar exotico, en novelas de aventuras o peliculas de piratas. Despues de dos dias aqui (ademas de seguir intentando poner acentos con un teclado anglofono), ya se que esto no es un nido de piratas, no es tan exotico como me lo imaginaba, pero cada dia puede ser una aventura.
Haremos un poquito de historia. La isla era un pantano infecto que ya en el siglo XIV fue bautizada Singapura (tierra de los leones en sanscrito) por un principe malayo. En 1819, un ingles, un tal sir Thomas Stamford Raffles tomo el control de la ciudad en nombre de Inglaterra para hacer frente al dominio comercial holandes en la zona....Y hasta hoy...que el pantano infecto es una isla llena de rascacielos que no para de crecer.
Pero todo lleva su tiempo, asi que antes de ir a Singapur, hicimos noche en Johor Bahru, una ciudad fronteriza, llena de tipos fronterizos entre la locura, la esquizofrenia, la pirateria y la tunanteria. Un poco de todo. Dormimos en un hotel que olia a submarino, que parecia un submarino, pero que estaba en un sexto piso. La ciudad...un caos mediterraneo en pleno sudeste asiatico. La zona centro (por decir algo) era como el casco viejo de cualquier ciudad en la que los arabes hayan tenido presencia. Sera que el Islam une no solo almas, sino tambien trazados urbanos. A mi me parecia Cartagena; a Dani y a Jesus, Alejandria.
Tras la primera aventura malaya, cruzamos la frontera con Singapur, un puente de kilometro y medio que une la peninsula con la isla. Y de pronto....abandonamos el Segundo Mundo para entrar en el reino de la tecnologia y de los leones (esto ultimo segun su nombre y segun una estatua que tienen en la bahia y que lanza agua al mar).
Singapur es un oasis de civilizacion dentro de esta voragine que estamos viviendo. Una ciudad sorprendente, en la que se combinan elementos orientales con occidentales. Tiene el sabor de la India o de China, plasmado en Little India y Chinatown (que son como todos los Little India y Chinatowns del mundo...un collage de colores y olores), unido al neoclasicismo ingles (el antiguo Parlamento y el City Hall) y la extravagancia de la nueva arquitectura (un platillo volante obra de Norman Foster o un Armadillo enorme que hace la vez de teatro).
El resto de la ciudad...rascacielos, rio, locuras, una pequegna ciudad de bares y salas de fiesta junto al rio. Compras, nanotecnologia, skyline, skytrain, comida en la calle. Un poco de todo, a buen precio y con una sonrisa en la boca. Aceras anchas, grandes avenidas, parques, mezquitas y templos budistas, grandes centros comerciales. Y, por vez primera, la sensacion de estar en tierra conocida y en un lugar en el que, como dice Jesus, no importaria venirse a vivir una temporada.
Magnana viajamos hacia Melaca, en Malasia. No se que nos deparara, pero ya os contare. Un beso a todos

1 comentario:

cesar dijo...

Ya creía yo que lo de Singapura venía de Pura-cerveza-Singa, y que por eso os sentíais como en casa.

Claro que luego he entendido que es por los Leones, nostálgico de tus melenas pero con el mismo corazón rugiendo en tu corpachón a lo Jean Valjean ;-)

Y hablando de literatura, veo que (sobre todo en algunas líneas) vas subiendo el nivel. MOOOLA

Aunque con tanto rascacielos, no se yo si me sentiría como en casa... es más por la gente? Cómo son las mujeres en Singapur????

Un abrazo compañero!!!