viernes, 17 de octubre de 2008

Jungla, sudor y barro

Cuenta Cesar Perez la historia del dia que estuvo a punto de matarse al bajar rodando una ladera nevada y quedarse suspendido en lo alto de una cola de caballo. A esa historia legendaria le ha salido competencia. Y yo mismo soy el protagonista. Esta magnana, en la jungla malaya, estuve a punto de despegnarme, pero vayamos por partes.
En viajes de este tipo, compartiendo habitaciones en guest houses a veces infames, a veces magnificas, cada dia suele haber alguien que no acaba de dormir bien. En este desenfrenado viaje a lo largo de Malasia, ese papel nos toca habitualmente a Jesus o a mi. Dani es el que duerme a pierna suelta. Pues bien, en Father's House, en Tanah Rata, hemos hecho pleno de dormir fatal sobre unos camastros de muelles en una habitacion helada. Claro que, a 2000 metros de altura y con el monzon descargando sobre ti, lo raro hubiera sido pasar calor. En cualquier caso, salvando el detalle de los camastros (ocupan desde hoy un destacado lugar en el ranking de lugares incomodos), Father's House tiene su encanto. Al pie de la selva y entre los barracones que sirven de dormitorio, vimos una puesta de sol de pelicula. Y alli, perdido de la mano del diablo, en medio de la nada, conocimos a Antonio, un tester de videojuegos y jugador de poker online que ha pasado una temporada por Malasia. El fue quien nos advirtio cuando le contamos nuestros planes de vagar por la selva..."Tened cuidado". Pero no le hicimos mucho caso.
La magnana comenzo con un desayuno continental de esos que hacen aficion para borrar las marcas de muelles. Una buena racion de proteinas e hidratos de carbono para empezar bien el dia. Armados con nuestra camara, el tripode, el micro y una botella de agua, marchamos a enfrentarnos con la jungla. Un paseito por la naturaleza, aire fresco, agua...un dia de campo. Pues no, la jungla es tracionera.
Tras conseguir los planos que queriamos, seguimos el sendero para encontrarnos con nuestro taxi y seguir la ruta hacia las plantaciones de te. Pero el sendero se fue estrechando, los arboles caidos dificultaban el avance, la jungla se tupia cada vez mas sobre el camino (a ratos no sabias si seguias el sendero o tu instinto), y el terreno se fue haciendo mas y mas resbaladizo. Con las botas hundidas en el barro y cargados con todo el equipo, era cuestion de tiempo que pasara algo. Y paso.
Jesus estuvo un par de veces a punto de irse al suelo, y yo hice tambien un par de tentativas, pero a la tercera fue la vencida y al fin perdi pie, resbalando por la ladera, sin apoyo para subir y agarrado como podia a una rama. Lleno de barro, cansado e intentando mantener las gafas sobre la nariz, todo parecia perdido, pero...en un derroche de coraje, Jesus, agarrandose a una plantita, alargo la mano y me ayudo a subir...
Y ahora escribo desde Penang, una isla al norte de Malasia, todo lo anterior es cierto, no es producto de alucionaciones por el calor ni nada extragno. Pero de esta isla ya os hablare cuando descubra que hacemos aqui
Un beso

3 comentarios:

Kovu dijo...

Pita coñe, a ver si te nos vas a desgraciar. Lo de la lluvia y los resbalones siempre lo has llevado mal, aun debe haber un hundimiento en la pista del ISABEL de aquella mañana de resaca. Jeje. Cuidaros. Un abrazo.

Edusamba dijo...

Pues lo de Cesar sigue no teniendo igual, y no es por despreciar lo acontecido Pita....
Además es más divertido rajar de Cesar que de ti....
Andate con cuidado que el medio rural y selvatico ya sabes que no está hecho para ti.

Cidate mucho!!!

(Recuerdos para Cesar y para el Espi, aunq me parece subrealista que nos tengamos que saludar así)

cesar dijo...

Joder qué grande, qué grande!! Pero oye, ya me has superado así que tranquilo, ya no te arriesgues más y vuelve, vuelve!!! Un abrazo hermano!

Viva lo surrealista y un abrazo común con Edu y Espi!!!! Que grandes somos, coño!