lunes, 24 de noviembre de 2008

Mi vida en un autobús

No es que me haya olvidado de escribir, es que llevo una semana larga viviendo en un autobús, y a ratos bajando a estirar las piernas. Desde que nos fuimos a Laos hace diez días, hemos pasado, así a ojo, 80 horas en un autobús o similar. Algunos sabéis de mi querencia por este medio de transporte, y sigo defendiéndolo, pero me apetece alejarme una temporada larga de él. En cualquier caso, diré que en estos días he subido al mejor autobús al que subiré jamás, con sillón de masaje incluido y un katoy como azafata. Ningún avión puede competir con eso, y menos algún tren.

Autobús aparte, en esta semana hemos pasado por puertas del Infierno, como Phonsavan, y por auténticos paraísos naturales, como Koh Chang, y en medio, Vientianne, Bangkok, Vang Vieng, Nong Kai...un viaje vertiginoso que nos trae de nuevo a Bangkok, a donde hemos llegado hace un rato directamente de la playa, o de alta mar mejor dicho. Hemos pasado el fin de semana haciendo snorkelling en Koh Chang, una isla al sur de Tailandia que es un paraíso natural como pocos.

Y ahora empieza la auténtica cuenta atrás. Para que César se quede más tranquilo, en diez días volvemos a España, aunque ahora que empieza el ocio apetezca poco pensar en eso. Por lo pronto, me voy a la bolera, a disfrutar de las primeras horas de Bangkok sin nada que hacer.

Besos

2 comentarios:

cesar dijo...

Yo hace cincdo días que ya creía que os quedaban sólo diez, así que muy tranquilo...

Pero sí, disfrutad a tope de esos últimos días que en otros viajes pudieron haber sido todas nuestras vacaciones.

Te mando un abrazo escondido en el 8 de la bola negra ;-)

cesar dijo...

Uups creía que ibas a jugar al billar. En fin, tu ya me entiendes...